Sin temor a errar, puedo decir confiadamente: los seres nacen, pero ¿para morir?, esa es la cuestión primordial en estos tiempos de avance tecnológico y atraso espiritual.
Siempre, desde que los humanos tienen consciencia de que existen, ha rumoreado la creencia de que la muerte es el final de todo ser. Pero la pregunta es sencilla, ante esta afirmación, de hecho ¿No es acaso el punto de partida?
Cuando corremos una carrera, la llegada a la meta es solo el inicio. Porque después de correr y llegar primero, consta ahora la etapa de defensa de esa posición adquirida. ¿Y si al cabo de varias carreras estamos capacitados para subir la apuesta? ¿y que sucede en el caso de que bajemos la capacidad? en ambos casos, perderiamos la posición. O hacia arriba o hacia abajo. Pero de eso se trata una carrera. De ver quien llega mas lejos, pero sobre todo, de ver quien mantiene la posición durante más tiempo. Quien es capaz.
Trasladando esto al campo de la vida, es obvio que hablamos de un inicio, cuando hablamos de la muerte.
Si pensamos bien, al nacer no somos nadie, pero al morir tenemos un nombre hecho. Tenemos una reputación, un reconocimiento ante todos. Ese es el valor al final de la carrera. Cada persona tiene un renombre que le sirve de sostén. Si ese renombre o reputación que nos hicimos en la vida es suficiente para sostener la posición, volveremos a la misma, o bajaremos del pedestal hacia una posición inferior a la que corrimos, o subiremos a otra posición más favorecida.
Tal vez sea demasido complicado.
Todos tenemos más de un cuerpo. Todos pertenecemos a una clase anterior a la vida que llevamos. Alguno venimos de arriba, otros de abajo.
¿Arriba o abajo respecto a qué?
Como decía Platón, a la idea más perfecta, al ser más perfecto: el amor, al ente superior, la energía elemental. O como le dicen los humanos: Dios.
Es así como pasamos de un estado a otro. Y nuestro filtro o inicio, es la muerte.
Según lo que hayamos hecho en vida, se juzgará la próxima posición respecto de la idea perfecta.
Otras versiones de la muerte en la tierra, sostienen que pasamos a otra vida. Que segun lo que hayamos hecho será de deleite o de tortura. Es una posición bastante desatinada. Y que desde el inicio confronta directamente con la idea de un Dios de amor. Contradice puntualmente, todos los anteriores preceptos que justifican esa idea.
Es una vaga idea de lo que realmente ocurre con los seres hijos del ente energetico primordial.
Un ser DE AMOR, no dejaria a sus hijos amados sufrir de esa manera. Mejor aún, le da la chance de intentar nuevamente acercarse a él. Porque él está cerca, somos nosotros quienes nos alejamos en cada intento.
Lo más bello que nos ha dado el creador del universo, es la elección libre de nuestro "destino". Somos quienes nos trazamos lo que nos sucederá después. No podemos culpar a nadie más que a nosotros mismos.
¿Acaso creias que eras inocente de todas tus desgracias?¿no te averguenza haber culpado a quien te dio la vida por las cosas malas que te ocurren?¿no pensaste que tal vez en otra vida te falto refinar lo que ahora?¿nunca te detuviste a pensar que no estamos solos en el universo?
El hombre es muy antropocéntrico. Muy egoista. Por eso, su final siempre es el mismo, destruirse a si mismo.
¿tenemos alguna ayuda?
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